Lección 8 – La Oracion y el Creyente

Volver

En este tema estaremos estudiando el tema de la oracion.

Escuche el sermon correspondiente a la Lección 8

Sermones en Español

Sermones en Ingles

Video de la lección 8 – La oracion y el Creyente

Material adicional

La Oracion – SFdlF – Leccion 8

Volver

Reaccion del profesor a la lección 8

Clase 8 – La Oración

By: Juan Ancalle

A veces no damos la correcta explicación de nuestra actitud al orar. Esto es lo que pretendo hacer en esta reacción. No solamente, porque las cosas que hemos estudiado en la lección son importantes, sino también es necesario conocer una razón bíblica de nuestra actitud al orar. Hemos sido enseñados muchas veces que orar es hablar con Dios, que no es un monologo, es mas bien un dialogo, un dialogo entre el creyente y su Creador.

Hoy quiero centrarme en como debemos ver la oración, o sea cual debe ser nuestra actitud en nuestra oración. Mi intensión es que con esto, usted pueda encontrar una motivación mayor de orar al Padre, por el Espíritu Santo y en el nombre del Señor Jesucristo. Primeramente, es importante entender bien los atributos de Dios para tener una buena disciplina en la oración. Si hablamos de Dios, es necesario conocer como realmente es Dios, el Dios al que oramos y vamos a dedicar nuestro tiempo a lo largo de nuestra vida. Nuestro Dios es Trino y Uno, un solo Dios en tres personas. Padre, Hijo y Espíritu Santo de una misma sustancia. Pero como decíamos este Dios tiene atributos de grandeza y de bondad. El es un Dios que es Soberano, Inmutable, Justo y Recto, Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente, Verdadero, Misericordioso y mucho mas. De manera que cuando oramos a El, estamos aceptando Su autoridad.

En segundo lugar, es importante también entender la oración como un acto de sumisión a Dios, cada vez que inclinamos la cabeza, estamos repitiendo el acto de sumisión a Dios, rindiendo nuestra voluntad a su soberana voluntad, porque entendemos sus atributos de grandeza y de bondad. Es por esto que el Señor Jesucristo enseño a orar cuando sus discípulos se lo pidieron (la oración del discípulo) porque el quería que sus discípulos vivieran en sumisión a Dios, entendiendo la soberanía de Dios. El mismo fue el ejemplo cuando oro al Padre en el huerto del Getsemani (Mateo 26:38-39) 38Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.[1] Este acto de sumisión del Señor nos enseña que nosotros también debemos someternos a Dios cuando oramos. Hacer de nuestra oración un acto de reconocimiento de su Soberanía y Poder.


[1] Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Mt 26:38–39). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s